Toronto FC: un excitante y decepcionante 2009
Haciendo un recuento de lo acontecido desde la pretemporada, se podría decir que desde un principio el entonces estratega torontiano John Carver le apostaba a un combinado más ofensivo, destacando la contratación del mediocampista Dwayne De Rosario y del delantero argentino Pablo Vitti, éste último a préstamo del Independiente de Argentina.
De Ro, como se le conoce al canadiense, llegó con un bagaje cargado de experiencia, producto de ocho años en la MLS, mientras que el argentino impresionó al cuerpo técnico por su manejo del balón y arrastre de marcas.
A pesar de hablar anticipadamente de las intenciones de estar en la Liguilla, el cuerpo técnico se preocupó más por la línea delantera que por el sistema defensivo, y en esa línea radicó la causa por la cual el equipo escarlata no supo mantener el buen paso que llevaba hasta mediados de temporada.
Las cosas no pudieron comenzar de mejor manera, arrancando con un triunfo y un empate de visita frente a los Kansas City Wizards y al Columbus Crew, respectivamente, antes de caer ante el entonces benjamín de la liga, Seattle Sounders FC. Dicho debut fue lo que hizo renacer esperanzas entre los aficionados de que esta vez sí habría playoffs en el BMO Field.
Bajo la batuta de Carver, el plantel canadiense cumplió un inicio de temporada aceptable, hasta que se dio la renuncia del entrenador inglés. Fue entonces cuando se le dio la oportunidad al asistente Chris Cummins de asumir temporalmente el timonel escarlata. Desde finales de abril, Cummins fue el estratega que tuvo al cuadro torontiano en las primeras posiciones durante gran parte de la temporada.
Al nuevo entrenador le tocó nada menos que enfrentar a los entonces líderes de ambas divisiones; primero al de la Conferencia Oeste, Chivas USA, y después al del Este, Kansas City; al Rebaño angelino le quitó la calidad de invicto de cinco partidos, mientras que a los hechiceros los destronó de la punta del Este.
El éxito fue gracias al nuevo ensayo táctico y estratégico, y al continuo apoyo de la afición escarlata, que ha sido el aliado incondicional del equipo torontiano en estas tres temporadas emeleseras.
La promoción de Cummins como el nuevo guía del cuadro escarlata dio paso a que continuaran los cambios en la alineación del equipo, y uno de esos sorpresivos anuncios fue el del fin del contrato del veterano portero Greg Sutton, quien al parecer ya no contaba con la misma confianza del nuevo cuerpo técnico; posteriormente también fue dado de baja el delantero Johann Smith y el mediocampista Rohan Ricketts.
Esta última baja fue el fin de algo que se venía anunciando desde hacía varios meses, ya que el recio volante inglés no estaba a gusto viendo las acciones desde la banca. Antes también había quedado fuera el defensa puertorriqueño Marco Vélez, y en su lugar llegó Nick García. La partida de Ricketts abrió espacio para iniciar contacto con el delantero canadiense Ali Gerba, quien se unió posteriormente al elenco torontiano.
Las cosas no podían ir mejor para Cummins y compañía, ya que poco antes de llegar a la mitad de la temporada, Toronto encabezaba la tabla de posiciones del Este y se encarrilaba en una nueva aventura futbolera al disputar la Copa Nutrilite, que determinaría al representante canadiense en la Liga de Campeones de la CONCACAF, algo que al final consiguió gracias a un inolvidable cierre de campeonato.
Cuando todo iba cuesta arriba para Toronto FC, urgido de un triunfo de más de cuatro goles en su último partido del torneo contra el Montreal Impact, se logró lo inimaginable, ya que los escarlatas golearon históricamente 6-1 al cuadro francófono, justo cuando los Vancouver Whitecaps comenzaba a celebrar la copa.
Tras ganar la copa canadiense, el primer trofeo para sus vitrinas, Toronto tuvo un fugaz paso por la Concachampions, quedando eliminado en la primera fase por los Puerto Rico Islanders.
En el plano doméstico, las cosas continuaban bien para Cummins y compañía, aunque perdieron su posición privilegiada y se comenzaba a vislumbrar que algo no andaba bien con el equipo, que comenzaba ganando los partidos y terminaba cediendo en los últimos minutos.
Como es ya tradición en el torneo emelesero, Toronto FC tuvo a mitad de temporada la visita de dos grandes clubes del fútbol a nivel mundial; primero fue el cuadro argentino River Plate, que se llevó la Copa Carlsberg con un desabrido triunfo en tiros penales, luego de un empate que no sirvió ni para el espectáculo.
El otro equipo que sí complació con su show futbolero fue el Real Madrid, que con su cuadro plagado de estrellas se paseó por la gramilla del BMO Field para golear a los locales por la cuenta de 5-1. Memorable fue para los aficion












